Recuperándonos del estrés

O por un ruido, o porque Juan tiene que ir al baño, lo primero que hace es encender la luz de su mesa de noche y tratando de no desvelarse se levanta y, quizá, encienda una segunda luz: la de la habitación, luego el pasillo, hasta llegar a su destino. Esta es una opción, ¿no? Otra es la de Pedro: encender la luz de la mesa de noche, o no, y luego a tientas en la oscuridad llegar a destino sin encender más luces.
El primer ejemplo nos muestra a alguien que, figuradamente, necesita ir iluminando cada nueva etapa que enfrenta en su vida; ¿esto lo hace más inseguro que Pedro?, o no, es inseguro y por el contrario, sabiendo que la luz no lo desvelará, se aferra a ella y por fin, ¿llega a su objetivo?
Pedro a su vez no se quiere desvelar o está tan seguro de sí mismo que avanza sin temores por su trayecto? Lo importante es que ambos llegan. Entonces ambas decisiones son correctas? Las dudas y las certezas de cada caso nos hablan de decisiones que diariamente todos tomamos en nuestras vidas.
Cada uno de nosotros es un microcosmos, un pequeñísimos universo con nuestros propios movimientos, creaciones, ilusiones y ese microcosmos tiene su propia energía. Pero la energía de Pedro ¿ es distinta a la de Juan o a la tuya? ¿o a la mía? Rotundamente no. La energía es la misma aunque gestionada de distinta forma.
Cuando nos visita un consultante y desea que tratemos de sanar cualquier área de su microcosmos, lo que realmente está pidiéndonos es que removamos esa energía “a su favor” y eso es realmente lo que hacemos: encauzar sus necesidades de tal modo que si por ejemplo hablamos de Pedro. “Le encendamos la primera luz” que ya Pedro (y sus cuerpos, físico, mental, emocional, espiritual), harán el resto. Le señalarán el camino paso a paso y no fallando en la oscuridad. Nosotros sólo gestionamos el reequilibrio de su Energía.
Si se tratara de Juan, moveríamos su energía para que se adecue a sus necesidades de modo tal que” le encendamos esa primera luz”, que le sirva para recuperar “el resto de luces que se le hayan apagado” La energía bien dirigida se adecuará a las Ordenes de todos los cuerpos que habitamos, restableciendo la calidad posible para el propio Ser.

Deja que entre, deja que entre el Sol…
Prof. Cristina Rubio.

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