¿Sabes apreciar?

Pasamos nuestros días sin grandes cambios y la mayor parte del tiempo andamos en automático sin saber cómo hacer para que nuestra realidad mejore, se torne más apacible, más alegre. No notamos que para que haya un cambio en nuestra realidad nos hace falta agregar un ingrediente muy importante. No nos damos cuenta de la importancia que tiene el apreciar.

La apreciación es un sentimiento que parte desde nosotros, sale de nuestro interior y por lo tanto nos beneficiamos. La apreciación y el amor hacia nosotros son las herramientas más importantes para nutrirnos.
Apreciar tiene el mismo valor que ser agradecido, son hermanos en el camino ascendente hacia la paz y la alegría. Apreciar es un estado del ser. Cuando apreciamos algo o a alguien, al igual que cuando estamos agradecidos, nuestra energía vibratoria cambia y se eleva. Los pensamientos oscuros, las preocupaciones y la ansiedad se desvanecen y transmutan cuando nuestro foco de atención se traslada a aquello que nos hace sentir amor, afecto, aprecio, agradecimiento y aceptación. Las contrariedades quedan disueltas y nuestro estado interno cambia.
Hay situaciones que nos provocan ira, tristeza, temor, pero está en nuestras manos hacer el click,  y mirarlas con nuevos ojos y en el caso de que esto resulte difícil, evitar que ese sea el foco de nuestra atención. Si quieres mejorar tu realidad no debes de enfocarte en lo que está mal, céntrate en lo que puedas apreciar.
Como ya sabes, tú creas tu realidad a partir de tus pensamientos, entonces ¿te imaginas como sería tu realidad si aprecias más y juzgas menos?
Cuando dejamos de criticar y de juzgar, es muy fácil apreciar. Apreciar es aceptar las cosas tal como son. Esto es lo que genera el cambio, y no cuando reaccionamos.
La apreciación abre la puerta de nuestra consciencia y nos permite ver más allá, porque la mente que piensa, la mente que opina y juzga queda por fuera.
La energía de la apreciación es benevolente y mientras más apreciemos, más generosa se tornará nuestra vida. ¿Te imaginas que el universo te devuelva esto? La vida es como una pantalla donde tu mente se proyecta. Primero crees, piensas, y sientes y luego experimentas de acuerdo a ello.
La apreciación es una acción, es algo que podemos hacer en cualquier instante, no toma más que eso, una decisión. Eso es todo lo que requiere.
Si observamos atentamente, encontraremos que la raíz de todo lo bueno que nos sucede tiene su origen en la apreciación. Cuando aprecias te abres a recibir lo semejante a tu vibración.
Apreciar es valorar. Es decirle Si a todo. Y cuando le dices si a todo el universo te complace. Cada vez que aprecias le estás pidiendo “MAS RAZONES PARA APRECIAR POR FAVOR” y él universo te obedece enviándote más razones que te alegren para que sigas apreciando. Así es como funciona. Mientras más alegrías tengas más rápido tus circunstancias mejorarán. Todo comienza desde adentro.
La alegría y la felicidad no vienen dadas por recibir algo que no tenemos sino por nuestro estado de apreciación. Aumenta tu apreciación, amando y apreciando incluso la enfermedad porque ella es la portadora de un mensaje que pide cambio, y su propósito es avisar.

PARA ESTAR EN PAZ HAY QUE SOLTAR LO QUE SE FUE, APRECIAR LO QUE QUEDA Y ABRIRNOS A LO QUE VENDRÁ.
Apréciate por lo que eres no por quién deberías ser. Cualquier cosa que haya ocurrido, mira atrás apreciando la experiencia. Aprecia todo lo que tienes, no dejes que el tiempo te haga apreciar lo que tuviste. Tus padres y tus hijos seguramente te han dado cantidad de razones para apreciarlos, enfócate en eso. Casi siempre lo significante se esconde dentro de lo que parece insignificante así que si quieres sentirte feliz, alegre, y en paz, entonces aprecia todo lo que se encuentra frente a ti, espera menos, y evita juzgar dejando de lado cualquier expectativa.
Si te resulta difícil apreciar algo, recuerda tan solo eliminar el juicio.
El amor crece en el jardín de la apreciación. Enfócate en la apreciación, y en la gratitud, y verás cómo tu experiencia se torna abundante en el amor y en más situaciones positivas.
Jocelyne Ramniceanu

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