Sentiste alguna vez que te duele el alma?

Te ha pasado que en lugar de ver un rayo de sol al amanecer, solo ves más, y más nubes que enturbian la vista, que hacen que todo se vea oscuro, gris, triste. Tratas de mover esas nubes para seguir con tu vida “normal” con tu vida “feliz”, pero resulta que cada nube, cada viento frío es provocado por las lágrimas de tu interior, o sea, tú misma estas propiciando tu frío y hostil contexto, pero aunque lo intentas, no puede evitarlo, simplemente no puedes.

Hoy es uno de esos días para mí, esos días en que respirar te duele, y el alma te pesa, esos días en que fácilmente podrías tener una nubecita volviéndote encima todo el tiempo, aun así traté de levantar la cabeza para continuar, pero al hacerlo me di cuenta que estaba empapada en llanto, de nuevo el recuerdo de mi pasado “perfecto” me persigue, de nuevo me tocó recordar a ese amor perfecto que alguna vez tuve.

Una tormenta de bellos recuerdos siempre terminan convertidos en llanto, comienzas a desmenuzar el futuro que habías soñado a su lado, comienzas a desbaratar, las promesas que quedaron sin cumplir, y aquí viene otro dicho falso, eso que dicen que el tiempo lo cura todo, hoy tampoco me sirve, pues ya hace mucho que te fuiste y hoy me volviste a lastimar el alma. El abrazo de esa persona es lo único que hoy puede juntar todos tus pedacitos y reconstruirte el alma derrotada que estas cargando.

Debes seguir tu día con la melancolía rasgándote las entrañas, con el monstruo del recuerdo alimentándose de cada lágrima que te tragas, ya no quieres ir por la vida explicándole al mundo lo que se siente que te duela el alma.
Y así libras el día, se acaba tu pesada jornada, solo para darte cuenta que al caer el sol, el alma pesa más, y que será una larga noche en donde tendrás que exprimir tus sentimientos para dejarlos en tu almohada en forma de lágrimas, lo malo, no dormirás nada, lo bueno, sabes perfecto que no es un estado recurrente de ánimo simplemente te invadió hoy la melancolía pero mañana estarás bien.

Esa noche te darás cuenta que perdiste tu amor, pero no fue tu culpa, ni la de tu pareja, simplemente se acabó lo que había, te darás cuenta que hiciste todo lo que estuvo en tus manos para salvar la relación, para que decidiera quedarse, pero no se puede mendigar por amor, y mucho menos obligar a alguien para que se quede a tu lado, no sabrás el por qué las cosas pasaron así, y por qué ahora que más lo necesitas no está, pero también sabrás que lo que se va, deja espacio para que algo mejor entre, así que te reconfortarás en tu propia melancolía y tu sola reconstruirás tu alma,harás que de deje de doler, eres capaz de eso y más.

Es válido soltar lágrimas hasta inundar la almohada, pues el dolor del alma no es cualquier cosa, y es la única forma que conozco de sobar y eliminar el dolor que produce un corazón roto.

Segura estoy que es la única forma de prepararte para la siguiente vez que te duela el alma, es la única forma en la que tienes esperanza de un nuevo y mejor comienzo.

Via Ser mejor

Prof. Cristina Rubio

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